A poca distancia de Turín y de los viñedos del Pinerolese se esconde un rincón de los Alpes más silencioso y salvaje. Entre Fenestrelle y Prali, los valles de Val Chisone y Val Germanasca se abren a paisajes auténticos y alejados de las multitudes, pero fácilmente accesibles desde la llanura.
Tu viaje comienza a los pies de las imponentes murallas de la fortaleza de Fenestrelle, una extraordinaria fortificación que se extiende por la ladera de la montaña por más de tres kilómetros. Desde aquí, el sendero se adentra en bosques perfumados de resina y atraviesa prados alpinos abiertos, donde no es raro avistar marmotas, rebecos o incluso un águila surcando el cielo.
En dirección a Prali, los caminos recorren paisajes modelados por siglos de vida en la montaña: arroyos cristalinos, pastos silenciosos y pequeños pueblos que aún conservan el ritmo auténtico de los Alpes.
Cerca de la ciudad y, sin embargo, maravillosamente tranquilo, este viaje es una invitación a bajar el ritmo y descubrir un lado menos conocido de los Alpes italianos.















